Por Lic. Claudio Cabelluzzi
T1 E1: James Cameron tenía razón
Para saber, o tener más en claro de lo que hoy vamos hablar, me parece que lo mejor es empezar por el principio definiendo que es la “Inteligencia Artificial”, su aplicación, evolución y consecuencias en el tiempo. Tomando al azar una de las tantas definiciones que hay en la red sobre que es la IA, podemos definirla como: “Un conjunto de tecnologías que permite a las
computadoras aprender, razonar y realizar una variedad de tareas avanzadas de formas que antes requerían inteligencia humana, como comprender el lenguaje, analizar datos y hasta proporcionar sugerencias útiles.”
Haciendo un poco de memoria, allá por el año 1984, se estrenaba en Buenos Aires la película del director James Cameron, cuyo título es “Terminator” en donde desde la primera hasta la séptima película de la saga, se basaba en la misma temática: una red de defensa de inteligencia
artificial conocida como Skynet, creada por Cyberdyne Systems, que desarrolló una consciencia y, al decidir que la raza humana era una amenaza, inicia una guerra nuclear global para extinguirla. Cuando salías del cine el comentario más escuchado era “que locos estos tipos, que cosas se le ocurren, eso nunca va a pasar, no creo que lo veamos…”. Y no solo pasó, no solo lo vimos, sino que también nosotros interactuamos con la IA cada día más y se consolida en cualquier franja etaria o segmento de nuestra
sociedad, siendo parte de nuestro hacer diario.
Un día te promocionaron en una tienda de electrodomésticos, un lavarropas o un aire acondicionado “smart” (inteligente), que lo manejabas desde tu celular, y te sorprendiste y te preguntaste “¿Quién lo va a comprar?” “¿Cuál es el fin?” “Seguramente no se venda”. No solo se vendió, sino que esa evolución no se detuvo y cada vez se escaló más y más, al punto que la demanda fue de pasar de un aire acondicionado smart, a un lavavajillas smart hasta un auto que te ayuda a estacionar. Y ni hablar del campo de la medicina, donde ya se realizan cirugías en forma remota. ¿A qué voy con todo esto? Que no se pueden frenar los cambios de
mercado, no se puede detener la demanda constante de la sociedad y la IA no es una moda, no es algo pasajero, sino todo lo contrario, es una ola que está con nosotros y ya tenemos que surfearla.
El mundo gira alrededor de la IA, y aunque lo neguemos, la realidad es que no nos damos cuenta de cuánto la usamos y dependemos de ella. Pongo un ejemplo simple, hoy cuando tenemos que ir a un lugar que no conocemos, entramos en una aplicación del celular que nos dice como llegar, que medio de transporte usar y en cuanto llega el colectivo o subte a la parada, y te calcula el estimativo de cuanto vas a tardar. Todo eso en menos de 5 minutos.
Tenemos aplicaciones que nos indican que ruta es más conveniente, si hay tráfico y como evitar ese embotellamiento, donde debemos doblar, etc. Y ni hablar de pedir un auto por aplicación, cuando antes tenías que levantar el teléfono de tubo y pedir un radio taxi, el chofer te tocaba el timbre para avisarte que estaba abajo y siempre debías informar de antemano si no
tenías cambio. Hoy todo se paga por las billeteras virtuales. Algunos analistas ya hablan de la IAdependiente; se consulta desde una farmacia de turno hasta la receta del arroz con leche, la variedad es ilimitada.
Un sabio dijo una vez “todo efecto tiene una consecuencia” y la IA nos trae cambios que se avecinan y debemos estar preparados para ellos “¿Cómo estar preparados?” Ese es el gran interrogante, y hacia uno de los lugares que apunta este artículo. Se calcula que, por la utilización de esta herramienta, se perderán en los próximos años miles de puestos de trabajo en tareas que antes requerían de cincuenta o cien personas para ser realizadas; hoy con la IA, se puede hacer lo mismo, con uno o dos de ellas, a un costo mínimo y en una décima parte de tiempo. Es así que surge el dilema de cómo nos re adaptaremos a este nuevo mundo, como seguir siendo competitivo frente a estos horizontes desconocidos que son inevitables y contundentes.
Este artículo no se basa en un tema de políticas gubernamentales ni de estado, sino de algo más fuerte y relevante basado en datos de mercado, en proyecciones de empresas que nos muestran cual es el próximo presente que se nos avecina. Lo podremos frenar un poco más, un poco menos, pero que más temprano que tarde, entrará en vigencia y ese será el nuevo escenario que nos
tocará como sociedad transitar. Como sucede siempre con cada cambio de paradigma o cambios relevantes de mercado, aparecen nuevos negocios y con ellos nuevos jugadores. El negocio ya está presente, se estima que hoy frente a la demando global de la
IA, por la capacidad instalada, solo puede dar respuesta entre un 5 o 6% del total, por lo que muchas empresas del sector y nuevos inversores están girando sus activos a este mercado en altísimo crecimiento: dar servicio a las plataformas que venden IA. Es un mercado que no deja de crecer mes a mes. Los tiempos corren cada vez más rápido y los cambios suceden con mayor frecuencia y antes de que podamos terminar de asimilar y de adaptarnos a lo que se vino, ya estamos frente a un nuevo desafío de mercado.
Estamos transitando una verdadera mega revolución, tal vez más fuerte que la Revolución Industrial o el mismo Internet, y como en todos los hitos anteriores no hubo marcha atrás, este caso no será la excepción. La diferencia está en que lo que pronostican los agoreros de IA; no es mayor bienestar, una mejor calidad de vida, como se dijeron frente a esos hechos históricos, sino todo lo contrario: presagian que la humanidad está caminando a su posible autodestrucción.
Autodestrucción, es una palabra fuerte, casi un delirio. Esas fueron las mismas palabras que usamos para calificar a Terminator, y hoy, este personajede Hollywood, es uno más de nosotros.
Esta historia continuará.



