A un año de los comicios, Milei busca modificar las reglas electorales, pero todavía necesita votos en el Senado. El peronismo discute su interna, el PRO intenta preservar una estructura propia y los gobernadores negocian cómo jugar en 2027.
Octubre marca el comienzo de la cuenta regresiva hacia las elecciones presidenciales de 2027. A un año de los comicios, Javier Milei y Karina Milei siguen con intenciones de modificar el calendario y suspender las primarias. Mientras el peronismo y el PRO intentan ordenar sus propias disputas, la discusión por las PASO atraviesa a todos los espacios pero detrás de la propuesta oficialista aparecen preguntas más profundas: cómo se definirán las candidaturas, qué lugar tendrán las alianzas y cuánto margen conservarán los partidos para negociar sus acuerdos.
La discusión excede el costo de las primarias o la conveniencia de mantenerlas. Para el oficialismo, modificar el sistema supone intervenir sobre una de las herramientas que ordenan la competencia entre partidos y alianzas. Para sus posibles aliados y adversarios, en cambio, la reforma abre un interrogante sobre las condiciones en las que deberán disputar las candidaturas y construir acuerdos para el próximo turno electoral.
En ese escenario, la negociación no se limita a una decisión legislativa. También involucra a los gobernadores, que buscan preservar margen de maniobra en sus provincias, y a las fuerzas políticas que todavía no resolvieron cómo definirán sus liderazgos. La discusión por las reglas de 2027 empieza así a mezclarse con otra más amplia: quiénes tendrán capacidad para ordenar sus espacios y con qué herramientas llegarán a las urnas.
Milei y el poroteo en el Senado
La suspensión de las PASO es una de las prioridades del Gobierno, pero el oficialismo todavía debe reunir los apoyos necesarios. La reforma necesita 37 votos en el Senado, la mayoría absoluta de la Cámara, y La Libertad Avanza no tiene ese número asegurado. Con 21 bancas propias, necesita sumar al menos otros 16 votos, una cuenta que obliga a negociar con la UCR, el PRO y los bloques vinculados a los gobernadores.
La dificultad es que el respaldo político de un mandatario provincial no garantiza automáticamente el voto de los senadores de su distrito. Maximiliano Pullaro de Santa Fe, por ejemplo, se mostró a favor de mantener las primarias como herramienta aunque admite que el sistema podría suspenderse para 2027. Juan Pablo Valdés, de Corrientes, se mostró más dispuesto a discutir su eliminación. Alfredo Cornejo en Mendoza, Leandro Zdero en Chaco y Carlos Sadir en Jujuy, también aparecen entre los gobernadores radicales con posiciones compatibles con una suspensión, aunque con diferencias sobre el futuro del mecanismo.
El argumento económico es otra de las cartas de los libertarios. Un informe publicado en Bloomberg Línea registró que el Estado presupuestó $90.368 millones para el conjunto de las elecciones de 2023, incluidas las PASO, las generales y una eventual segunda vuelta. No se trata del costo exclusivo de las primarias. A su vez, la Fundación Éforo estimó que el gasto electoral de 2025 rondó los $468.000 millones, de los cuales unos $225.113 millones correspondieron a la logística del Correo Argentino.
El Gobierno también enfrenta un condicionamiento temporal. En septiembre, la Cámara Nacional Electoral advirtió sobre la necesidad de definir con anticipación los cambios para 2027. La discusión por una reforma se cruza así con el calendario: la Casa Rosada necesita cerrar los acuerdos políticos y legislativos sin comprometer la organización de los comicios. Una alternativa sería pasar a primarias abiertas y simultáneas, pero optativas, aunque esa posibilidad todavía no desplazó la iniciativa de suspenderlas.















