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Kicillof reunió a los rectores peronistas del país y aceita el armado federal para enfrentar a Milei

Kicis

En el Salón Dorado de la Gobernación bonaerense, el mandatario reunió a rectores del conurbano y del interior del país alineados al peronismo y cruzó diagnóstico con proyección, en una cita que combinó preocupación por el financiamiento con señales de armado político.
 

Axel Kicillof reunió a rectores de universidades nacionales alineados con el peronismo, en una jornada que combinó diagnóstico sobre la crisis educativa y señales claras de construcción política hacia 2027. El encuentro contó con la participación de Carlos Bianco, Gabriel Katopodis, Martín Marinucci, Flavia Terigi, Juan Cuattromo y Roberto Salvarezza, además de referentes históricos del área educativa como Alberto Sileoni.

Durante el cierre del encuentro, el gobernador cuestionó con dureza el rumbo económico del Ejecutivo nacional y lo vinculó directamente con el deterioro del sistema universitario. En línea con sus últimas intervenciones, denunció un “ataque deliberado” contra la educación pública y apuntó contra el recorte de fondos. Además, adelantó que el PJ bonaerense convocará a la Marcha Federal del próximo 12 de mayo. 

El trasfondo del conflicto es crítico. Según datos difundidos en el ámbito universitario, el ajuste sobre las casas de estudio alcanza el 45%, lo que deja a muchas instituciones funcionando con recursos muy por debajo de lo necesario. A esto se suma la paralización de partidas clave, como las destinadas a investigación y becas.

Salarios en caída y crisis estructural

El deterioro no es solo presupuestario. El frente salarial aparece como uno de los puntos más sensibles del conflicto. Un informe del Observatorio del Salario y Presupuesto Universitario advierte que, entre diciembre de 2023 y febrero de 2026, la pérdida acumulada equivale a 11,4 sueldos actuales para los docentes. En términos prácticos, la inflación licuó casi un año completo de ingresos en poco más de dos años.

El índice de salario real cayó a 64 puntos, lo que implica una pérdida del 36% del poder adquisitivo desde noviembre de 2023, ubicándose en niveles históricamente bajos.

Además, la falta de convocatoria a paritarias profundizó el conflicto: docentes y nodocentes acumulan una pérdida de 141 puntos frente a la inflación, lo que equivale a haber trabajado varios meses sin percibir ingresos reales.

Este escenario ya impacta en el funcionamiento cotidiano de las universidades, con renuncias de docentes y dificultades crecientes para sostener la actividad académica.

La ley incumplida y el frente judicial

El conflicto escaló aún más tras la sanción de la Ley de Financiamiento Universitario en 2025. La norma, aprobada por el Congreso y ratificada tras el rechazo al veto presidencial, obliga al Ejecutivo a garantizar los fondos para salarios y funcionamiento.

Sin embargo, el Gobierno nacional mantiene su incumplimiento, lo que derivó en una ofensiva judicial del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). Tanto en primera como en segunda instancia, la Justicia falló a favor de las universidades, aunque la disputa continúa y ya llegó a la Corte Suprema.

Desde el ámbito académico advierten que no cumplir con la ley no solo agrava la crisis presupuestaria, sino que también tensiona el funcionamiento institucional del país.

En paralelo al frente judicial, los rectores avanzan con una estrategia política y comunicacional. Esta semana lanzaron una campaña en redes sociales para visibilizar el reclamo y sumar respaldo social de cara a la Marcha Federal Universitaria del 12 de mayo.

La movilización, que ya cuenta con el apoyo de gremios docentes, nodocentes, estudiantes y sectores políticos, buscará amplificar el reclamo por el financiamiento y el cumplimiento de la ley vigente.

El eje es claro: exigir la transferencia de fondos para salarios, becas y gastos de funcionamiento, en un contexto donde las universidades aseguran estar operando al límite.

Del diagnóstico a la construcción política

Más allá del reclamo sectorial, el encuentro dejó una señal política nítida. Kicillof les planteó a los rectores la necesidad de no limitarse al diagnóstico y avanzar en la construcción de una alternativa. En esa línea, la convocatoria no aparece como un hecho aislado, sino como parte de una estrategia más amplia que incluye el fortalecimiento del Movimiento Derecho al Futuro y la articulación con distintos sectores sociales, sindicales y académicos.

Dicho movimiento se da en un escenario en ebullición. El conflicto universitario se convirtió en uno de los principales focos de tensión del panorama político actual: con salarios en caída, presupuestos ajustados y una ley incumplida, el sistema atraviesa una crisis profunda.

En ese contexto, Kicillof busca capitalizar ese descontento y proyectarlo hacia una construcción política más amplia. La universidad, históricamente vinculada a los procesos de transformación social en Argentina, vuelve así a ocupar un lugar central en la disputa por el rumbo del país.

Fuente Mariana Portilla – Grupo La provincia

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